La niña de este cuento nació hace muchos años en un lugar llamado Alsur.
Ella fué la primera de cuatro hermanos y también la primera de los doce nietos de su Abuelangel. Cuando nació todos exclamaron muy contentos ¡es una niña!, ¡es una niña!. Airama, que así se llamaba creció muy contenta de ser una mujer. Pero en esas tierras había una costumbre muy particular. Al llegar a los siete años todos los niños de Alsur debían sacarse una fotografía con una máquina de fotos, la única en todo el lugar que alguien había traído de una tierra Del Nord. Se decía que esa foto tenía el poder de reflejar el destino futuro del niño o niña, pero para que ello sucediese cada uno de ellos debía elegir una vestimenta adecuada para la ocasión y fotografiarse con ella.. También se pensaba que esa ropa y todo otro elemento que el niño eligiera para fotografiarse con él ayudaría a reflejar lo que los niños serían al volverse adultos.
Airama pasó muchos días pensando y luego buscando lo que quería vestir para la foto.
En general las niñas elegían elegantes vestidos de dama o de princesa y se fotografiaban sirviendo el té con bellísimas teteras de porcelana o colocando flores hermosas en floreros
de alabastro, para poder así cumplir su destino deseado. Que era también el de toda su familia.
Cuando llegó su día, Airama le dijo a Jorgel, su padre: “ya estoy lista puedes ir a llamar al fotógrafo.” El se fue muy contento imaginando lo bella que estaría su hija en la foto de su destino.
Jorgel llegó con el fotógrafo, (un hombre muy anciano que ya estaba deseando pasar el oficio a algún otro pues los niños y sobre todo las niñas eran muy caprichosas y nunca estaban conformes con el ángulo por él elegido o pasaban varias horas acomodando los pliegues de sus complicados vestidos)
y golpeó la puerta del dormitorio de su hija:
- Toc, toc. “¿ Podemos entrar Airama, querida?
- “Si, papá estoy lista”.
Cuando entró al cuarto. Jorgel se quedó boquiabierto y sus ojos no entendían lo que estaban viendo:
-“ Pero hija, ¿de qué te has vestido? Pareces un Almirante. Y ese enorme mapa detrás …¿y porqué tantos cuadernos.?”.
- “Es que… papá, yo quiero que mi destino sea viajar por el mundo y escribir acerca de todo lo que vea en ese mundo”
Jorgel, que amaba a su hija y además se había equivocado al elegir su propia vestimenta para la foto, y nunca pudo saber si era por eso que no se había animado a mostrar sus poesías ni a viajar por tierras lejanas: dijo:
- “Estás preciosa hijita”
-" Por favor, señor, proceda a tomar la foto de mi hija que será viajera y escritora."
Y tú Airama cuando el señor te lo diga mira bien la cámara.
- Airama no se movió para nada y cuando el fotógrafo le hizo la señal ella miró de frente y expresó su deseo mentalmente tal cual le había dicho su madre.
Cuando Sixtam, la madre de Airama vió la foto , no sabía si reír o llorar, tampoco Abuelangel entendía muy bien porqué su primera nieta no era como las nietas de sus amigas, pero ambas se conformaron cuando Jorgel les dijo:
-“Solo debemos desear que ella sea feliz” .
Y pasaron los años y murió Abuelangel, y también Sixtam.
Ellas no llegaron a ver el futuro
de Airama.
Pero un día Jorgel tuvo que despedir a su hija que se iba a vivir a una tierra Del Nord llevándose también a sus dos nietos.
Ya hacia tiempo que en Alsur se había roto la máquina de fotos y la costumbre se había perdido, así que era difícil adivinar cual sería el destino de esos niños.
Jorgel escondió una lágrima y una sonrisa. Y se sentó a esperar que se cumpliera el destino de Airama...
Y Airama sigue viajando por el mundo, y escribiendo en cuadernos lo que ve en ese mundo.
Jorgel ya no está en este mundo, pero ella de vez en cuando mira hacia una estrella, la primera visible al atardecer y dice con voz muy bajita:
“Muchas gracias, Jorgel, muchas gracias”.
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